Esa confusión de la que nadie habla
Hacerlo todo… y seguir sintiendo dudas
A veces me acompaña un miedo silencioso.
El miedo a estar perdiendo el tiempo.
No de una forma evidente…
Estudio. Me esfuerzo. Estoy haciendo algo.
Pero, aun así, hay una voz que me pregunta:
—¿Es esto lo correcto?
—¿Servirá de algo después?
—¿Estoy avanzando o solo me mantengo en marcha?
Es confuso.
Porque nadie te explica realmente cómo medir el progreso en esta etapa de la vida.
No hay puntos de control claros.
Ni garantías.
Ni líneas rectas.
Solo decisiones… y más decisiones.
Y a veces me pregunto si me estaré equivocando al elegir.
Veo a gente que parece estar muy segura.
Tan centrados.
Avanzando ya a toda prisa en una dirección.
Y aquí estoy yo… explorando, cuestionando, cambiando de opinión.
Siento que voy despacio.
Pero quizás ir despacio no sea algo malo.
Quizás esta etapa no trata sobre la velocidad.
Sino sobre el entendimiento.
Entender qué me gusta.
Qué no.
Qué se siente bien.
Qué no.
Porque lanzarse por el camino equivocado no ahorra tiempo…
Solo retrasa la claridad.
Así que puede que no esté perdiendo el tiempo.
Puede que lo esté invirtiendo:
en aprender,
en comprender cómo funcionan las cosas,
en convertirme en alguien que sabe por qué elige lo que elige.
Sigo teniendo dudas.
Pero no me he quedado estancado.
Y, por ahora…
eso ya cuenta. 🌙
Comentarios
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!